18 de Enero de 2022, 23:40:59

Autor Tema: La noche del viaje  (Leído 2069 veces)

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

Desconectado Ezan

  • -=Dark Whisper=-
  • Veterano
  • Lord/Lady
  • **
  • Mensajes: 70
La noche del viaje
« en: 26 de Diciembre de 2010, 05:22:23 »

-   Está bien, te contaré lo que sucedió el mes pasado, mientras me invitas a una buena y refinada cerveza.

En mi habitual paseo por el mercado me detuve ante un numeroso corrillo. Unas veinte personas se agolpaban  y se gritaban entre ellas ante el muro donde se suelen colgar los anuncios. 
Esto no sería nada notorio de no ser por el extraño trozo de papiro casi negro rasgado por unas gráciles letras plateadas al que los exaltados ciudadanos señalaban. Pude abrirme paso entre ellos y leer el escrito de la discordia:

“El día esperado ha llegado
 acudirá a mi llamada
Todo curioso o lacayo
Al final de la velada
Del próximo día de mercado

¡Algo importante he de anunciaros!
Desde la torre oeste contaros
Y sin la más leve demora”


Al final del breve escrito observé una ondulada rúbrica “Ezan” sobre el sello de los señores del castillo de Aden.

Me sentí confundido e impaciente. Aquel mensaje era sin duda un anuncio oficial del advenimiento de todo un acontecimiento, un acontecimiento que no puede deparar nada bueno.
Lo poco que oí hablar de Ezan era espeluznante. Contaban de él que en el campo de batalla conjuraba horribles tempestades que devastaban cuánto encontraban a su paso; alzaba su  brillante espada y hacía huir despavoridos a sus enemigos, levantaba un brazo y se alimentaba de los adentros del adversario. Esto es irrisorio al compararlo con sus macabros experimentos en las mazmorras del castillo o en los lejanos parajes de Gracia.

Continué por el mercado sin fijarme en los productos y las ofertas, nada me podía quitar de la cabeza ese anuncio. Al poco tiempo un cuervo pasó ante mí. Llevaba en sus garras unos pelos blancos y una enria en su hocico. ¿Un mal presagio quizás?

No me sucedió nada más interesante. El resto del día lo pasé en la taberna, como suelo hacer los  días de descanso. El suelo estaba más pegajoso que de costumbre y la mesa donde me acomodé olía a cerveza negra rancia. No se oía otra cosa más que malas palabras contra Ezan
-   ¡Ah, ese hechicero monstruoso no ha hecho nada por el pueblo! ¡¿Adónde van nuestros impuestos?!
-   El muy loco no para de reventar animales cuando en mi mesa no hay ni un bichejo
-   Pocos han ido a visitarle… ¡y son menos los que han salido con vida!

La oscuridad de la noche empezaba a penetrar por las ventanas de la taberna y supe que era la hora de acudir a la cita. De camino al castillo no era el único caminante, ni mucho menos. Al menos dos mil almas caminábamos algo temerosas hacia el castillo. Entre toda esta gente también se encontraban los intrépidos guerreros y héroes olímpicos que no mostraban ningún miedo y avanzaban en primera fila. Los exuberantes jardines se habían tornado tétricos con la oscuridad reinante y cientos de alientos exhalaban juntos, pendiente arriba.

La torre oeste estaba iluminada con una luz mágica azulada y se veía claramente la enjuta figura del elfo.
Sostenía una extraña espada en su mano derecha, susurró algo y su voz tornó potente y audible a kilómetros. Al ver que pocos quedaban por llegar empezó su discurso:

Acercaos todos y prestad atención:

La primera vez que lancé un hechizo casi no podía tenerme en pie. Cuando era niño tenía unos sueños extraños que no tardé en dejar de lado y centrarme en el esfuerzo cotidiano por aprender y ser más poderoso.

 Hace tan sólo unos meses volvieron a mí esos sueños de infancia. En ellos oía música en el viento y una mujer humana me miraba tiernamente con sus preciosos ojos oscuros. A través de mi forma humana veía un mundo muy diferente al que conocemos…”

La audiencia empezó a cuestionarse la cordura del hechicero y la marabunta empezó a cuchichear. Aún así, Ezan prosiguió inmerso en su historia

“Gracias a esos sueños empecé a investigar las conexiones entre este mundo y aquél.  Pero cuanto más investigaba, más borrosos e infrecuentes eran los sueños. Crucé todo Aden, montañas, valles, catacumbas, ruinas de la Era de los Gigantes, todo ello con resultados estériles.
Sin embargo, en uno de mis viajes a Gracia encontré, en la Semilla de la Aniquilación, un pergamino muy raro. Reuní todos los materiales, comunes y raros y tras horas de trabajo, la enana forjó esta espada: ¡La espada mágica Vesperina!”

Todos miraron impresionados esa espada brillante y de forma extraña

“Aún con la espada, no estaba completa la manera de llegar hasta aquél mundo. No encontré en ningún lado sortilegio alguno para provocar esos sueños o materializar una conexión. La conexión la encontré en Keucerus, en el Libro de las Almas. “La leyenda de Achlys” no es sólo una leyenda…

Ezan se quedó mirando a la mujer que había a su derecha por un leve momento y prosiguió su discurso

“He encontrado la manera de viajar al mundo llamado “Real”. No se llega mediante ninguna diligencia, barco, barco volador y menos por teletransporte. Se ha de hacer un sacrificio para poder habitar aquel mundo.
¡Yo viajaré a aquel mundo y os brindo la oportunidad de venir conmigo esta noche!  Quien desee venir que se presente en voz alta y mi ayudante le traerá aquí conmigo para iniciar el viaje juntos”


Todos quedaron asombrados e inmóviles. Nadie osó a alzar la voz.

“Muy bien, partiré yo solo. En este viaje sé cuando me marcho pero no sé cuando regreso.”

Le entregó la espada a la mujer de una sola ala

-   “¡Llévame, oh niebla mortal! ¡Que el frío torne calor en el mundo Real y tus suaves manos femeninas conjuren con la Vesperina un nuevo amanecer!


La mujer alzó la espada susurrando un conjuro ininteligible. Se precipitó una niebla violeta sobre el flaco cuerpo del elfo y, mientras la mujer parecía salir del extraño trance, Ezan caía fulminado, torre abajo.  Pero a tierra sólo llegaron unas plumas blancas que parecían tener luz propia.

Los ciudadanos corrieron despavoridos, yo me quedé paralizado viendo como todos los valientes guerreros olímpicos buscaban y escudriñaban el castillo en busca del hechicero.

Según cuentan, encontraron el cuerpo en la mazmorra donde solía experimentar Ezan.
Emanaba un perfume dulzón y tenía la piel verde y pálida. En sus manos sostenía la espada apuntando a la pequeña puerta de la sala. Desde aquella noche nadie osa a tocar la espada Vesperina ni a acercarse al cuerpo inerte del hechicero de Aden.

Aún me sigo preguntando si existe ese mundo Real y si Ezan logró alzanzarlo...