18 de Enero de 2022, 23:31:12

Autor Tema: Isil Yen  (Leído 2194 veces)

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nicolelowe

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Isil Yen
« en: 05 de Agosto de 2010, 21:07:40 »

(Música de fondo: http://www.youtube.com/watch?v=reGlno9aUpw)

La noche estaba tranquila. El viento susurraba entre las hojas de los árboles, y en el bosque de los elfos solo se escuchaba el murmullo de los pequeños animales.
Se podían ver las montañas que limitaban con la tierra de las de los elfos oscuros, separados, años atrás, de los blancos, que rigen el culto a la nueva diosa de las aguas, para seguir las doctrinas de su madre Shilen.

Su pelo largo y dorado ondeaba con el viento formando sinuosas figuras en el aire. En sus manos llevaba un reluciente libro de conjuros al cuál miraba con ojos tristes y enrojecidos. Un suspiro salió de sus labios rosados…
La elfa comenzó a llorar. No hacía mucho había perdido lo más preciado de su vida: su aprendiz, su hija.
Las nubes se despejaron y la luna salió al descubierto junto a las estrellas, como una madre que las vigilaba y mimaba.
 
De repente, el silencio fue desgarrado por el gruñido de uno lobo no muy lejos de allí.
La elfa alzó la mirada y vio, bajo la luz de la gran luna llena, una pequeña elfa de pelo morado y blanco que corría torpemente tratando de salvarse del lobo gris que la seguía.
Sin pensarlo, agarró con fuerza el libro e invocó el poder de los inquisidores para aplicar un golpe divino al lobo que lo mató al instante.
Los violetas ojos de la pequeña miraron a la elfa blanca con asombro y temor. Nunca había visto a aquella criatura de piel rosada, parecida a ella.
<<No te asustes, pequeña elfa de la noche>> le dijo acercándose a ella con una dulce voz <<No te  haré ningún daño>> La elfa pronunció unas palabras y sanó las heridas de la pequeña. <<¿Estás sola?>>
La pequeña asintió llorando. <<Me he perdido…>>
La elfa de pelo dorado se agachó y acarició el gris rostro de la pequeña y esta sonrió. La subió en brazos y le acarició el pelo. <<No temas, te llevaré a casa>>

La elfa atravesó los límites entre las tierras. No lo hacía desde que, en aquel accidente, perdió a su hija enseñándole el poder de la magia. Sentía agujas clavadas en su corazón al recordar aquellos momentos, pero tenía que llevar a la pequeña con su familia, pues sus padres estarían preocupados por ella.
La pequeña se acurrucó en sus brazos sintiendo el calor de la elfa blanca.

El recibimiento no fue agradable para la elfa, pero sin vacilar entró en la aldea de los elfos oscuros. Se acercó a la hechicera de la aldea a quien le preguntó por los padres de la pequeña.
Al obtener la información, bajo la fría mirada de los demás elfos oscuros, la llevó junto a su madre, una hermosa elfa oscura de pelo plateado, con sus mismos ojos violetas.
La elfa blanca le entregó a la pequeña.
<<Muchas gracias>> le dijo la elfa oscura con los ojos llorosos <<estaba muy preocupada por ella. ¿Cómo puedo recompensarte por ello?>>
<<No hay mayor recompensa que ver los ojos de una madre felices por recuperar a su hija>>

La pequeña miró a la elfa de pelo dorado con admiración.
<<Esto es para ti>> le entregó el reluciente libro que tenía en las manos, que antaño perteneció a su hija perdida <<Sabrás usarlo cuando sea el momento, Isil Yen>>

Y la elfa se marchó mirando la luna…



(Nota del autor: Isil Yen significa “Hija de la Luna” en el idioma élfico de Tolkien)