13 de Julio de 2020, 05:58:55

Autor Tema: Diamantes de sangre  (Leído 18736 veces)

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Desconectado Iorek

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Diamantes de sangre
« en: 31 de Enero de 2013, 15:27:05 »
          Hermanos de Eternal, aquí Iorek Byrnison, comandante Storm Raider.

          Camaradas, se avecina tormenta, una más violenta que en otras ocasiones, pero igualmente insignificante. Nosotros somos los hijos de la tormenta y la conocemos bien. No tengáis miedo, porque a lo largo de mis viajes he podido ver gran cantidad criaturas monstruosas y me he visto envuelto en situaciones que de verdad merecen sentir eso que llaman miedo, cosas a las que nuestro enemigo mismo ha sucumbido en multitud de ocasiones, y a las que nosotros nos hemos superpuesto. No tengais miedo o rencor, no odiéis ni os sintáis enfermos por su causa, porque no es culpa suya y tampoco lo merecen. Estad felices, eufóricos, cantad las canciones de la guerra con determinación y solemnidad.

          Se habla de pactos con el demonio, hablan de la maldad suprema y de un reinado de terror, pero dejadme deciros la verdad y nada más que la verdad acerca de nuestro enemigo, dejadme hablar alto y claro en nombre de Storm Raiders, y dejadme despejar cualquier duda acerca de la victoria que sin duda alguna será nuestra. Pero antes de llevar a cabo mi discurso, quisiera recordaos algunas cosas.

          Antaño, nuestro enemigo nunca quiso entablar alianza formal con ninguno de los clanes que pueblan nuestras tierras, sin embargo traicionaban a los que se creian amigos y ayudaban a sus hasta entonces enemigos, llevados por la codicia que todo lo pudre y que acabo corroyendo sus entrañas. No es magia oscura, no es el demonio ni la oscuridad suprema, es la codicia que apesta hasta en el lugar más profundo del mar, y aunque esto es lo único que les da fuerzas, es también su mayor debilidad. Tampoco debéis sentir pena, porque aprovecherán eso para pillaros deprevenidos, como siempre han hecho y como siempre harán. Debéis ser fuertes en corazón y espíritu, y estoy convencido de que, como hasta ahora, no os temblará el pulso a la hora de segar las almas que pretenden oprimir nuestra libertad, esa libertad que hemos conservado durante tantos años y que ha llegado la hora de proteger con uñas y dientes.

          Os hablaré ahora de esa tormeta que se cierne sobre nosotros. La codicia amigos, les ha llevado de nuevo al engaño, y engañados han sido los que en su tiempo tuvieron unos intereses e ideales comunes a los nuestros. Ellos, que antaño bajaban la cabeza cual perros sumisos ante los demás clanes según su interés, dejando por los suelos su propio orgullo, han pasado ahora a ser los que sometan a los demás, son ellos ahora la parte contratante. Y es que dicen llevar por bandera la lucha por su libertad, pero amigos míos, ¿acaso no fueron ellos mismos los que renunciaron a su propia libertad sometiendose al norte y al sur, al este y al oeste, tan sólo por una pedazo de tierra o por unas pocas riquezas que luego perdieron o a las que simplemente se vieron obligados a renunciar?

          Nuestros nuevos enemigos tampoco merecen odio, rencor ni pena, tampoco es culpa suya, puesto que han caido en las garras de la avaricia. Su realidad ha sido tergiversada por el poder que les han ofrecido, están drogados, y cual drogadicto, nunca reconocerán su adicción. Correrán, sin esfuerzo alguno, la suerte de sus tentadores, y será esa la única forma de liberarlos de la maldición que los aprisiona.

          He de deciros que todos ellos se regocijan, intentan autoconvencerse, y tratan de alejar el temor susurrandose los unos a los otros, cual cotorras de mercadillo, que estamos temerosos, aterrados ante la insólita alianza. Sí mis valientes, reíd a carcajada limpia, porque jamás se contará una broma tan jocosa que lo merezca más.

          A pesar de todo, seremos nosotros los que les demos una sepultura digna, aún cuado la guerra civil estalle en su seno, aún cuando se den las traiciones que hemos vaticinado con éxito en tantísimas ocasiones, aún entonces, rezaremos a los dioses por la salvación de su alma, ya que por encima de todo tenemos honor, y eso amigos míos, lo han demostrado nuestros actos, nuestras conquistas y nuestras victorias. Hablo de la historia de tiempos pasados y hablo de lo que hasta ayer mismo ha estado teniendo lugar. Ellos me temo, no tienen lo que nosotros. Nosotros hermanos, tenemos la amistad y la camaradería de los años, estamos unidos y siempre hemos luchado los unos por los otros, nos conocemos y nos amamos, y a pesar de nuestras diferencias, estas no dejan de ser insignificantes en comparacíon a la terrible fuerza que obtenemos cuando uno de los nuestros es mancillado, y es que somos más feroces y letales que nadie en el campo de batalla. Por ello, no debéis temer estos tiempos convulsos, tan solo aplastadlos cual cucarachas como siempre habéis hecho, resistiendo sin esfuerzo los bandazos de nuestro rival, porque nosotros compañeros, somos infinitos, nosotros seremos Eternos.
« última modificación: 23 de Febrero de 2013, 12:54:33 por Iorek »

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Desconectado titower

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Re:La Maldición del Diamante
« Respuesta #1 en: 31 de Enero de 2013, 18:14:57 »
Amigo Iorek, nuestros valores están intactos.
Nosotros, LS, junto a DC y DS, hemos decidido acabar con el aburrimiento en el server.
Clanes poderosos, hasta ahora enemigos, limas sus asperezas formando una alianza capaz de haceros frente con un único objetivo: Acabar con el dominio de Eternal en este reino.
Temblad, pues poderosos guerreros curtidos en miles de guerras y enfrentados durante muchos inviernos se tienden la mano el uno al otro, el gran muro que nos separaba ha caído, un poder hasta ahora desconocido esta surgiendo.
Créeme amigo, en nuestras filas no se respira temor, se respira euforia, guerreros que habían perdido su verdadero oficio vuelven a las armas, están eufóricos solo con pensar en cruzar armas con rivales dignos y poderosos, somos drogadictos de la armas y la guerra, y llevábamos demasiado tiempo sin nuestra dosis.

Comandante Iorek, ansío el momento en el que nuestras miradas se crucen en el campo de batalla, pues como buen LS siempre quiero medirme con los mejores.

Phage, la Intocable.



Desconectado Iorek

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Re:Diamantes de sangre
« Respuesta #2 en: 21 de Febrero de 2013, 12:19:40 »
Carta de Faelan el Blanco, Guardián Real de Oren y Sanador de la Corte, dirigida al Cuartel General de su Alianza, desde el frente de batalla en el Valle de los Dragones.


Estimados camaradas:

          Nuestros profetas y oráculos hablaron, supimos lo que terminaría acaeciendo, y con la evidencia ante nuestros ojos tratamos de evitar esta guerra injusta y encarnizada que ya lleva cobradas tantísimas vidas. Hoy, aquello que fue predicho se ha cumplido. El futuro, que parecía lejano, difuso y hasta improbable, se metamorfosea en el presente de nuestros días, cayendo ante todos nosotros con el peso de un yunque de adamantio, aplastando ánimos, esperanzas e ilusiones. Hoy, aquellos que embaucaron a nuestros enemigos, aquellos que les involucraron en esta gran guerra jurando fidelidad, finalmente les han abandonado sin ningún miramiento, les han dado la espalda tal y como fue vaticinado, dejándoles desnudos ante un Gran Dragón Enfurecido. Al menos, eso parece por el momento…

          A tal acontecimiento he de añadir otro que me ha sucedido a mí personalmente. Mientras cruzábamos el río, tuve una visión… espero no seáis reacios a creer esto que os voy a relatar, puesto que sois buenos sabedores de la certeza con la que se cumplen mis sueños. Cruzando el puente al sur de nuestra amada tierra, rumbo a donde nos encontramos ahora, pude ver a una muchacha bañándose en el río, tan solo cubierta por una larga cabellera rubia. Me alejé de la procesión con la excusa de alcanzarles más tarde y traté de llegar a ella. Cuando me adentré en el agua pude comprobar que la corriente era realmente fuerte, imposible no ser arrastrado por ella, y sin embargo la muchacha yacía plácidamente en medio del río, inmóvil sin mostrar esfuerzo alguno, cantando y jugando con el agua cual niña inocente y caprichosa. Me quedé en la orilla mirándola fijamente, hasta que suavemente posó sus ojos sobre mí. Ensimismado me quedé cuando nuestras miradas se cruzaron. Entonces habló a mi corazón:

“El cielo está de vuestra parte, lo sabréis cuando veáis las Sombras de los Ángeles seguiros a la batalla, lo sabréis cuando se abalancen sobre ellos y los exterminen”

          Creo que estas palabras hablan por sí solas, estimados camaradas, hemos de estar pletóricos, pues los dioses nos dan su bendición. Cuando volví en mí la muchacha ya no estaba y mi buen amigo y compañero de viaje, al que nuestros enemigos llaman “El Enterrador Oscuro” estaba haciéndome señas para que no me quedara atrás. Con esa cara de joven inocente, cualquiera diría que usa su inmensa lanza a modo de pala para abrir un agujero en la tierra y dar solemne sepultura a aquellos con los que acaba de formas tan brutales y salvajes. Ni yo mismo sé aún por qué lo hace…

          Disculpad que me entretanga con tamañas banalidades, me centraré. A pesar de estas buenas nuevas y de que sería previsible un tratado de paz, me temo que a estas alturas no hay marcha atrás, llegaremos hasta el final sin remedio porque sabed que alzarán la bandera blanca para depués renegar de ella y aprovecharán nuestra condescendecia para golpearnos de la forma más baja. Por eso no debe haber piedad en ningún momento.

          Aunque todo lo que os cuento en esta misiva supone un paso adelante hacia nuestra victoria, me temo también que quizás sea un paso atrás en las vidas de todos los que poblamos esta tierra que acabará arrasada por el abandono de la misma. Desertar por despecho es y será la vergüenza mayor de un guerrero, enemigo o aliado. Un asunto de honor que no obstante no ha impedido que se cumplan todos los pronósticos en lo que concierne a ciertos Diamantes Hediondos. La guerra se tornará más fiera si cabe, pues todos sabemos que cuando la presa está acorralada y abandonada, dobla su fuerza y su astucia. Sin embargo, también sabemos que la única forma de combatir la Furia de la Tormenta es buscar refugio y esperar a que amaine. Así se sentirán nuestros enemigos, yo personalmente me estoy encargando de ello.

          Por último quiero haceros saber de la última predicción que han hecho los oráculos. Y no los nuestros, sino los sabios de la Torre de Marfil:

“Las deserciones siempre tornan en regresos ,
quien lo dude que examine nuestra historia.
El enemigo volverá aquí a por sus presos,
y en busca de la perdida gloria”

          Hemos de mantenernos ojo avizor en todo momento, la predicción es clara y contundente, y en cualquier momento podría cumplirse. Recomiendo una partida de espías a la ciudad de Rune, para estar al tanto de los cambios que se den a este respecto y que no nos pille por sorpresa. Asímismo quiero transmitir unas muy sinceras felicitaciones a nuestros líderes, que han demostrado con creces una experiencia y sabiduría mayúsculas en las estrategias bélicas. Nosotros somos infinitos, nosotros seremos Eternos.

Tendréis noticias mías pronto, se despide

Faelan el Blanco
« última modificación: 23 de Febrero de 2013, 13:02:04 por Iorek »

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Desconectado Dextra

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Re:Diamantes de sangre
« Respuesta #3 en: 21 de Febrero de 2013, 20:01:58 »
Mi estimado Faelan, es tan cierto como que a día de hoy el sol reluce (sobre diferentes tierras) para nosotros, como que tras una larga guerra seras apreciado por esta longeva elfa.
Nuestros mas sinceros buenos deseos para vuestra gente, que esperamos en la lejanía que con orgullo caminéis hacia un futuro mejor.
Se acabaron los días de hostilidad entre nuestro brillo y vuestra tempestad.

Tan sólo os quisiera aclarar, si a vos os place, que las predicciones que en su día creísteis ciertas, distan mucho de las que se cumplieron.



Los diamantes somos mejor valorados en las manos de un pobre que en las de un rico.

Desde lo lejos, esperamos que cuidéis por nosotros la que una vez fue nuestra casa.

Desconectado Iorek

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Re:Diamantes de sangre
« Respuesta #4 en: 22 de Febrero de 2013, 13:35:21 »
Iorek Byrnison, dirigido al líder del exilio tras serle remitida su misiva por Faelan el Blanco

          Me sorprende que aún hoy os dediquéis a interceptar nuestro correo, y más aún que invirtáis vuestro tiempo en respondernos. No os preocupéis, esta no tiene necesidad de ser interceptada pues ahora me dirijo directamente a vos.

          La única predicción que se hizo fue que acabaríais abandonando a vuestros aliados, y de una u otra forma así ha sido. ¿Las causas? Sobre eso no se hizo predicción alguna, y aunque asoman algunas que son de todo menos honorables, nadie más que vosotros las sabéis. A esto último deberé añadir que aquellos de los vuestros que no os siguieron al exilio no han tardado demasiado en hablar, con lo que puedo justificar sobradamente lo dicho anteriormente.

          Era obvio que esta guerra traería este tipo de consecuencias, se repitió en varios tratados difundidos por todos los reinos, y realmente tampoco se requería de oráculos y videntes. Si vuestra intención es justificar vuestros actos adelante, pero nadie os exije tal cosa ahora. Tan sólo esperamos que vuestras decisiones no traigan más consecuencias trágicas, y si algún día optáis por el retorno, tal y como pronostica la Torre de Marfil, os vigilaremos pero seréis también bien recibidos en estas tierras y sobre todo en el campo de batalla, en el que vuestros aliados os echan ya en falta.

          Creeré y tomare como sinceros vuestros buenos deseos con todo mi corazón, pues es más sencillo dejarse llevar por este que por la razón, y más a estas alturas de la guerra en las que cualquier soldado hubiera perdido ya cualqueir atisbo de cordura.






          Los diamantes brillan más en un cofre lleno de carbón que en uno lleno de rubíes, zafiros y esmeraldas, y más si están faltos de pulir. En ese caso ni siquiera son valorados, pues el carbón al menos calienta el hogar y un diamante sin pulir no pasa más que por una roca corriente, aquí y en cualquier tierra lejana. Pronto veréis de lo que hablo.

          Me despido con una sonrisa, desde el hogar al que dejasteis huérfano, y que en lugar de llorar por vosotros pelea en la guerra que orquestasteis.
« última modificación: 23 de Febrero de 2013, 13:12:02 por Iorek »

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Re:Diamantes de sangre
« Respuesta #5 en: 23 de Febrero de 2013, 01:49:14 »
          Saludos, Faelan el Blanco

          Ha sido una gran sorpresa para mi ver de nuevo este comunicado, pues tenía entendido que los vientos ya se lo habían llevado.

          No puedo dejar de ver el júbilo en vuestras palabras ante la deserción de nuestros "aliados",e incluso he visto que creéis que los cielos estan de vuestro lado. Tal vez este júbilo se deba a la falsa creencia de que vuestro enemigo se debilita. Y es por ello que quiero preveniros, Faelan el Blanco. Vuestro enemigo se debilita, eso pensáis, y eso no es mas que una falsa ilusión generada por como entendéis esta guerra. Esta claro que no comprendéis a que enemigo os enfrentáis. Esta claro que solo véis números, número de rivales que os batallan,número de aliados que os apoyan. Y es por ello que celebráis la partida de nuestros "aliados", es por ello que pensáis que son buenas noticias,incluso pensáis en algo tan inverosímil como un "tratado de paz", es por ello que celebráis esa partida como si de una herida mortal se tratáse, y eso no hace sino mas que incrementar nuestra idea de cuán poco nos conocéis.

          Solo hay algo que puede debilitarnos, una cosa que puede incluso acabar con nosotros, y no son vuestras armas, Faelan el Blanco. Las Sombras clamamos en busca de guerra, pues la guerra es lo que nos alimenta, lo que nos mantiene, lo que nos da vida y lo que nos ha hecho despertar de nuestro letargo. No celebréis pues la partida de otras gentes, no habléis de ayudas del cielo o llenéis vuestras lenguas de palabras de victoria, pues vuestro enemigo, vuestro verdadero enemigo, sigue  y seguirá aquí, fortaleciéndose día a día.

          No nos asusta vuestra furia, pues nos alimentaremos de ella. No nos asustan vuestras palabras, pues en el campo de batalla se ganan las guerras.


Firmado,

Una sombra al acecho.
« última modificación: 23 de Febrero de 2013, 13:07:21 por GMe-Nocturne »